
Cuando tienes hijos, sobrinos o algún niño en el que influir educativamente, te encuentras ante la situación de no poder impedir que uno de estos críos haga algo porque tú a su edad también lo hacías. Y es que nuestros críos nos pueden parecer a veces unos pequeños gamberros, pero no son nada comparado con lo que podrían ser si en vez de veranear en el Lobera actual lo hicieran en el "antiguo Lobera".















