Cuando se van a cumplir los setenta años de la finalización de la guerra civil española, creo que es ya hora de analizar, con serenidad y sosiego, pero con total claridad, los hechos ocurridos en cada localidad durante y después de la contienda bélica. Las personas que por ley de vida no vivieron lo suficiente para asistir a la promulgación de la Ley de la Memoria Histórica, pueden descansar tranquilas en el más allá, puesto que no va a faltar quien sostenga por ellas la antorcha de sus recuerdos.



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