|
D. Fernando Sahún Campo fue maestro de Lobera desde 1964 a 1968. Cuatro años al inicio de su carrera que, como se puede ver en sus escritos, dejaron un imborrable recuerdo en su memoria.
Este recuerdo es compartido por todos los alumnos que tuvimos la suerte de tenerlo de maestro. Su llegada fue una revolución. Sus nuevos métodos de enseñanza, el cariño y la dedicación mostrada, la ilusión de su primer destino y la vocación con la que ejercía el magisterio, caló hondo en todos nosotros, que lo consideramos nuestro maestro.
Después de muchos años sin tener contacto, esta web sirvió para retomar una amistad y para contar con un colaborador habitual. Poseedor de una memoria prodigiosa, investigador insaciable y escritor vocacional, ha descrito a sus alumnos, ha retratado la sociedad y el ambiente que le tocó vivir, ha plasmado sus vivencias y sus anécdotas con el cariño y el respeto que siempre nos demostró.
|
Martes, 29 de Enero de 2008 01:00
Como ya dije en otra ocasión, hubo un tiempo, cuando éramos simplemente maestros, que teníamos que fijar nuestra residencia en la localidad de destino. Digo lo de “simplemente maestros” porque no sé si ustedes conocen la retahíla de títulos que hemos ido acumulando a lo largo de las últimas décadas. En los años sesenta, el título que colgaba de una de las paredes de mi casa anunciaba que allí vivía un “Maestro de Primera Enseñanza”. En los setenta, se nos encumbró, por obra y gracia, al título rimbombante de “Profesores de E.G.B”. Así al menos figuraba en mi DNI. Sin mover un dedo por nuestra parte, de un plumazo, como suele decirse, habíamos sido admitidos en el club de los “profesores” porque, según decían, merecíamos una mejor consideración social y económica. Pero como la alegría de los pobres suele ser muy efímera, pronto se levantaron voces en contra de nuestro ensalzamiento gratuito. Resultado, fuimos degradados otra vez, nos quitaron los galones como en las películas americanas, y nos devolvieron de nuevo al estatus de “Maestros de Educación Primaria”. En el largo proceso había desaparecido de nuestro título la palabra “Enseñanza”, tal vez por anticuada, y en su lugar figuraba el término “Educación”, que tampoco está nada mal. Aunque si les he de ser sincero, después de tantos años en el mundo de la docencia, tengo mis dudas sobre con cuál de ambos vocablos, “enseñanza” o “educación”, se llega más lejos hoy día. Lo ideal es que ambas expresiones vayan bien conjugadas.
Leer más...
Miércoles, 02 de Enero de 2008 01:00
La naturaleza humana, no sé por qué razón, dispone de un filtro que, con el paso del tiempo, va eliminando de nuestra memoria todo aquello que en su momento resultó desagradable para nosotros. No es el caso de mi estancia en Lobera, que exceptuando alguna minucia de poca importancia, que en otra ocasión comentaré, todo lo que allí me ocurrió fue digno de guardar a buen recaudo en el baúl de los buenos e imborrables recuerdos.
Leer más...
Jueves, 29 de Noviembre de 2007 01:00
Otra vez estoy aquí con mis recuerdos de antaño. Tenía la esperanza de que en este intervalo de tiempo que ha transcurrido desde mi primer escrito, se sumarían a esta sección “Lobera visto por…”, otras personas que en un tiempo más o menos lejano vivieron o visitaron aquel bonito lugar. Pero no ha sido así. Quizá no se hayan percatado de la apertura de esta nueva ventana. Acaso piensen que sus recuerdos no van a tener el más mínimo interés para los demás por aquello de que aquel era un mundo y éste de hoy es otro muy distinto. Tal vez teman que el lector pueda interpretar, como simples nimiedades sin sentido, recuerdos que para ellos representan un verdadero tesoro. Esas dudas nos asaltan a todos. Tenemos miedo a hacer el ridículo. Pero si nos dejamos dominar por esa forma de pensar, nuestras vivencias se ahogarán sin remisión en lo más profundo de nuestro ser, desapareciendo de nuestra mente por cese de negocio. Por mi parte, no pienso desperdiciar la ocasión que desde su excelente página web me brinda Pascual Plano, a quien tuve el honor de contar entre mis alumnos de Lobera. Es más, invito desde aquí a quienes coincidimos en aquel lugar, y a tantos otros anteriores y posteriores a nuestra estancia, a que compartan con nosotros las impresiones que guardan de Lobera de Onsella. Como he dicho, pensarán que lo suyo es insignificante, que no vale la pena, pero hay que recordar que nuestro currículo vital, nuestra historia personal, está compuesta por una serie encadenada de pequeñas vivencias, a veces imperceptibles, que concurren en nuestra personalidad.
Leer más...
|
|
|
|
|
|
Página 11 de 12 |