A) A modo de introducción
En este transitar por la historia de Lobera del siglo XIX, vamos a detenernos por unos instantes en el año 1864. Lo ideal, lo reconfortante para el cuerpo y el alma sería mantener esta charla en un ambiente tan acogedor como puede ser la sombra de la morera de la plaza de Lobera de Onsella, pero ese lujo no está al alcance de todos. Por cierto, acabo de consultar la web de Pascual, foto 46 del primer álbum, y es sorprendente la exhuberancia que presenta la citada morera, con esa pequeña inclinación hacia la plaza, como queriendo evitar que sus ramas dañen la fachada de la casa próxima. ¡Cuántas confidencias, cuántos secretos habrán dejado de serlo, cuántas promesas de amor, cuántos pasajes tristes, cuántas anécdotas divertidas y cuántos chismorreos se habrán intercambiado bajo ese árbol centenario! ¡Si los vegetales hablaran!



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