Lobera de Onsella

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Villa de Lobera. Historia

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APUNTES PARA EL DICCIONARIO GEOGRAFICO DEL REINO DE ARAGÓN. AÑO 1802. MATEO SUMAN.

VILLA DE LOBERA

Lobera. Así se llama al presente, y así se lee en la escritura del voto a San Indalecio de 1187. En algunas escrituras antiquísimas se lee Lupera. Y en el primer Concilio de Jaca Lopera. Zurita lib. 1 cap. 18 de la primera parte de los Anales, traduce Lobera. Allí hace mención del valle de Lobera. No sería extraño fuese denominación de esta villa, atenta la demarcación que se señala en dicho concilio al obispado de Huesca, cuyas palabras traduce Zurita en el lugar citado; y por los lugares, que en lo antiguo tenía Lobera bajo de su jurisdicción; pero es más común entender por valle Luparia el sitio donde se halla hoy el lugar de Vallobar (esto es valle de lobos) a la orilla del río Alcanadre y cerca del Cinca. Véase al P. Ramón de Huesca Histo316 ria de las iglesias de Aragón, tom. 6, pág. 340. En el tomo 5 pág. 402 se puede ver el Concilio de Jaca, y su confirmación por el papa Gregorio VII.

Es villa de inmemorial; pertenece al partido de Cinco Villas, arciprestazgo de Valdonsella, y obispado de Jaca. Nada se sabe positivamente de su fundación, aunque necesariamente ha de ser muy antigua, pues Zurita afirma en el lugar ya dicho, que el castillo de Lobera con otros se edificaron en tiempo del rey D. Sancho el Mayor, padre del rey D. Ramiro el primero.

Es realenga con jurisdicción propia administrada por un alcalde, dos regidores, dos diputados y un síndico procurador que nombra el Real acuerdo.

Su situación en la mayor parte es llana; algunas casas y la parroquia están en una cuesta poco elevada, y la cercan altas sierras distantes media legua de la población; por la parte del poniente se descubre el delicioso valle de Onsella, que se extiende hasta las llanuras de Navarra; por medio de él corre apaciblemente el río de su nombre, poco caudaloso a la verdad, pero abundante de exquisitos barbos, y anguilas.

Confronta por oriente con la pardina de Lucientes, o de Santo Domingo (Lucientes fue población) territorio del Real monasterio de San Juan de la Peña, famosa por sus minas de oro, plata, y otros metales, cuyo sitio es un barranco frente al norte, poco distante de la cumbre de Santo Domingo la cual por su elevación compite con las del Pirineo. Estas tierras minerales son de varios colores, las hay rojas, cenicientas, y verdinegras, unas y otras mezcladas con partículas del recio de una aguja, resplandecientes como el cristal. Esta eminencia tiene una de las más deliciosas vistas del reino, por descubrirse la mayor parte de los reinos de Aragón y Navarra. Se ven en este monte muchas concavidades, y grutas con peñascos inaccesibles; está poblado de hayas, pinos, y toda especie de arbustos. Hay dulces arroyuelos, y fuentes de aguas muy saludables; grandes bosques y selvas; abundantes hierbas aromáticas y medicinales. Por su soledad, y demás circunstancias, parece una copia de los desiertos de la Scitia y Tebaida. [f. 165v]

En la cumbre de esta montaña hay una ermita dedicada a Santo Domingo de la Calzada, a la cual los pueblos comarcanos concurren en rogativa en la pascua de mayo. Casi en la misma cumbre nace una fuente prodigiosa extremadamente fría, y por más que de ella se beba, jamás hace daño, y en el mismo sitio desparece, sin notársele corriente o curso. Los pueblos circunvecinos tienen mucha fe en esta agua, que llaman de Santo Domingo, la cual dan frecuentemente a los enfermos. La ermita de San Estevan de Oroastre, se ve aquí derruida. Se habló de ella y de Lucientes en la descripción de la villa de Luesia, véase.

Por occidente confina Lobera con el lugar de Isuerre (así se llama ahora, el mapa de Labaña, pone Lisuerre) que dista media legua. Por el sur con la pardina, y monte de Sibrana del dominio de D. N. Riglos caballero de la villa de Uncastillo. En ese monte se halla un castillo sobre unas peñas, el cual indica mucha antigüedad.

Zurita 1 P. lib. 1 Cap. 18 hablando de los castillos, e iglesias que se adjudicaron al obispado de Jaca en el concilio celebrado en esta ciudad año 1062, nombra 317 Lobera el castillo de Librana, enseguida de los de Sos, Lobera, Uncastillo, y Luesia. Quizá será este, cuyo nombre en tantos siglos puede haber degenerado de Librana, en Sibrana, la congruencia está por hablar aquel autor de ese territorio, y de otros castillos cercanos a este. D. Sancho el Mayor los hizo fabricar.

Por el norte confina con el término de Pintano, que dista casi legua y media. Longás está al oriente de Lobera, y dista, legua y media. Luesia está al sur, distante dos leguas y media; Uncastillo también al sur, tres leguas. Exea de los Caballeros nueve. Biel, al oriente, dos leguas y media. Sos capital del partido, otras dos leguas, y media, y Zaragoza 21 yendo por Exea que es la ruta del correo de Cinco Villas.

Se conservan los cimientos y ruinas de un fuerte, o torre muy elevada, frente del castillo llamado de Rueita distante dos leguas, y territorio del Conde Giraldeli residente según dicen en Pamplona.

No parece puede dudarse que en Lobera hubo castillo. Briz Martínez págs. 419 y 420 dice: D. Ramiro rey, hijo de D. Sancho el Mayor concedió por razón de dote a su mujer Girberga, el castillo llamado Lobera, con todos sus territorios. Año 1036 a 22 de agosto. La escritura dice: Et alium Castrum Lupera.

También hubo palacio Real. El mismo autor pág. 449 dice que el rey D. Ramiro dio a San Juan de la Peña un palacio en Lobera. Y en la pág. 549 del lib. III añade: que en el año 1072, D. Sancho Ramírez, con su mujer Dª. Felicia dio a San Juan de la Peña su propio Real palacio de la villa de Lobera, con todo su heredamiento, diezmos, y primicias pertenecientes a él, y de las demás heredades pertenecientes al derecho Real. Hay en este pueblo una bella plaza. [f. 166r]

El río Onsella riega los sotos y huertas de Lobera. Este río tiene su origen en el monte de Santo Domingo, corre por la val de su nombre, hasta desaguar en el río Aragón debajo de Sangüesa. Es de poco caudal de aguas y estrecho. Se crían en él buenas anguilas y barbos exquisitos. Hay sobre este río un puente con estribos de piedra, construido modernamente, para pasar a las huertas. Hay junto a él dos molinos harineros, y un batán. Cercan a esta villa por todas partes, (excepto por el poniente) montes muy elevados, en los cuales se hallan bosques muy espesos poblados de pinos, hayas, robles, y en ellos, jabalíes, zorros, lobos, y ciervos. Muchas hierbas medicinales. Gran copia de perdices, liebres, conejos, y demás cazas comunes.

Hay una iglesia parroquial construida de nuevo pocos años ha; dedicada al misterio de la Asunción de Ntra. Sra. Es de buena arquitectura. La sirve un cura párroco, y un beneficiado coadjutor.

Cerca del pueblo hay una ermita dedicada a San Juan Bautista.

Tres ermitas arruinadas se ven en el término de Lobera. Estaban dedicadas a San Miguel, San Bernabé, y San Martín obispo. En ellas se conservan algunos sepulcros excavados en piedra; no se sabe de quiénes sean, ni la fundación de dichas ermitas.

Se conservan vestigios de cuatro antiguos pueblos que hubo en este término, a saber: la Pardinilla, Arripas, Castillón, y Pui Navarro.

El escudo de armas consta de dos fieros lobos en campo blanco, como se manifiesta en los dos pedestales del altar mayor de la iglesia parroquial.

La principal cosecha es la de trigo, cebada, avena, judías, lino, y cáñamo. La de trigo ochocientos cahíces, poco más, o menos. La de cebada, 200. Avena, 360. Lino 130 arrobas, con algo de cáñamo, y judías, lo necesario para el abasto del pueblo.

Casi todos sus habitantes se ocupan en la agricultura con actividad, aunque no con igual suceso, a causa de no beneficiar las tierras con el mucho estiércol, que dejan perder en las calles y caminos.

Los principales juegos son naipes, pelota, y barra.

Las casas son sesenta, habitadas de 300 personas, y no más porque murieron muchas en los contagios que sufrió en 1794, y 1795.

Sin duda en lo antiguo tendría Lobera algunos sujetos ilustres en armas y letras, cuando mereció tener palacio Real como se ha dicho; y es regular gozase de Privilegios Reales de que no hay memoria. D. Martín Martínez de Aspurz monje que fue de San Juan de la Peña y abad de Serrateix, (murió), fue natural de Lobera no menos que su hermano D. Ramón Martínez de Aspurz, caballero de la Real orden de Carlos III, secretario de S. M. y oficial primero del despacho del Sr. infante D. Antonio en Madrid vive. [f. 166v]

En el repartimiento de sisas del reino de Aragón de 1489 Lobera constaba de 10 fuegos, en la sobrecollida de Tarazona, y según el empadronamiento hecho de orden superior para la quinta en este año 1801 Lobera tiene 47 vecinos.