La cencerrada de Lobera de Onsella

Miércoles, 02 de Septiembre de 2026 12:40 Pascual
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LA CENCERRADA DE LOBERA DE ONSELLA

Una tradición que sigue sonando

Por Pascual Plano Buey

Introducción

Hay tradiciones que forman parte de las fiestas de un pueblo y que, de tanto repetirlas año tras año, parecen haber estado allí desde siempre. La Cencerrada de Lobera de Onsella es una de ellas.

Cada año, con motivo de las fiestas en honor a San Ramón, los cencerros vuelven a sonar por las calles de Lobera. Los niños son hoy sus principales protagonistas, recorriendo el pueblo, llamando a las puertas y solicitando a los vecinos dulces, chucherías, alimentos, bebidas o cualquier aportación que quieran realizar.

Después, lo recogido se convierte en una nueva celebración: las chucherías se reparten entre los niños participantes y, con el resto de alimentos, se prepara una merienda popular al día siguiente.

Una costumbre sencilla en apariencia, pero que contiene algunos de los elementos más característicos de la cultura tradicional de nuestros pueblos: el sonido, la ronda, la participación de los vecinos, la generosidad y la comida compartida.

Pero ¿desde cuándo se hace la Cencerrada en Lobera?

Y, sobre todo, ¿puede tener alguna relación con una antigua tradición carnavalesca de nuestro pueblo conocida como los Mascarones?

Hoy no podemos responder con absoluta certeza a estas preguntas, pero sí podemos reunir las piezas que tenemos.


1. La primera referencia documental: 1977

Hasta el momento, la referencia documental más antigua localizada sobre la Cencerrada de Lobera de Onsella se encuentra en el programa de las fiestas de San Ramón de 1977.

En el programa, dentro de los actos previstos para el miércoles día 24, aparece literalmente:

«A partir de las 12 de la noche y como preludio de fiestas, inauguración de peñas y cencerrada.»

Esta referencia es importante.

No significa que la Cencerrada comenzase en 1977. Significa que en 1977 ya era una actividad suficientemente conocida como para aparecer integrada en el programa oficial de las fiestas.

Por tanto, podemos establecer 1977 como la fecha mínima documentada hasta el momento.

La propia documentación disponible actualmente en la página de Lobera permite comprobar que los programas de fiestas constituyen una fuente importante para reconstruir la evolución de las celebraciones de San Ramón. Se conservan programas de numerosos años posteriores. (loberadeonsella.com)


2. Pero probablemente 1977 no fue el principio

Resultaría arriesgado afirmar que la Cencerrada nació en 1977.

Cuando una costumbre aparece ya incorporada a un programa de fiestas, especialmente con una denominación concreta como «cencerrada», lo lógico es pensar que quienes elaboraron aquel programa estaban recogiendo una actividad ya conocida.

Además, el propio programa de 1977 la presenta junto a la inauguración de las peñas y como «preludio de fiestas», lo que parece indicar que formaba parte de una dinámica festiva ya reconocible.

No disponemos actualmente de programas anteriores que permitan establecer cuándo comenzó.

Tampoco las personas mayores consultadas han podido precisar una fecha de origen.

Por ello, la formulación más prudente es:

La Cencerrada de Lobera de Onsella existía ya en 1977, pero su fecha de nacimiento sigue siendo desconocida.


3. Los cencerros: mucho más que un instrumento festivo

Hay otro elemento que merece especial atención.

Los cencerros utilizados en la Cencerrada no son un objeto extraño a la tradición local. Son, o proceden de, los mismos tipos de cencerros que antiguamente llevaban las ovejas, los bueyes y las vacas.

Esto tiene un enorme valor simbólico.

Durante siglos, la ganadería formó parte de la vida cotidiana de Lobera de Onsella. El sonido de las esquilas y cencerros no era entonces un sonido festivo: era un sonido cotidiano del campo.

El animal que llevaba el cencerro permitía localizarlo y reconocerlo dentro del rebaño o durante las labores ganaderas.

Hoy aquellos objetos han cambiado de función.

Ya no acompañan al ganado: acompañan a los niños por las calles de Lobera.

Y cada vez que vuelven a sonar durante la Cencerrada recuperan, aunque sea durante unas horas, un sonido profundamente relacionado con la antigua vida rural del pueblo.


4. Los Mascarones de Lobera

Aquí aparece una de las piezas más interesantes de esta historia.

Una publicación dedicada al Carnaval tradicional aragonés documenta expresamente la existencia de los «mascarones» de Lobera de Onsella.

El estudio incluye a los Mascarones loberanos dentro de un conjunto de personajes carnavalescos del norte de las Cinco Villas, junto a los esquilones de Salvatierra y los cuernazos de Pintano. (Fundación Caja Inmaculada)

La misma publicación explica que estos personajes carnavalescos podían cubrirse con pieles de animales, utilizar cuernos y llevar cencerros, produciendo un gran estruendo durante su recorrido. También relaciona determinadas manifestaciones de este tipo con antiguas concepciones rituales vinculadas a la protección de la comunidad, la fertilidad de los rebaños y las cosechas. (Fundación Caja Inmaculada)

Por tanto, sabemos documentalmente que Lobera tuvo una tradición carnavalesca denominada los Mascarones y que esta se encuadra dentro de un tipo de Carnaval rural en el que los cencerros y las pieles de animales tenían una presencia importante.


5. ¿Qué eran exactamente los Mascarones?

La información que conservamos actualmente no permite reconstruir todos los detalles de cómo se celebraban en Lobera.

La memoria oral confirma su existencia, pero las personas mayores consultadas no han podido establecer fechas concretas ni reconstruir con precisión toda la celebración.

Según la tradición oral que se conserva en el pueblo, los Mascarones estaban relacionados con el Carnaval y quienes participaban se disfrazaban, utilizando entre otros elementos pieles de oveja y cencerros, recorriendo las calles de Lobera.

Y aquí aparece un elemento especialmente significativo: durante ese recorrido se solicitaban viandas a los vecinos, que posteriormente eran compartidas en una merienda.

Esta información oral debe considerarse como tal: testimonio de memoria colectiva, no como un hecho documentalmente fechado.

Pero su coincidencia con las descripciones generales del Carnaval tradicional aragonés resulta llamativa.


6. El elemento común: pedir y compartir

Quizá sea aquí donde encontramos el paralelismo más interesante.

En muchas manifestaciones del Carnaval tradicional aragonés existía la llamada recolecta o cuestación: grupos de personas recorrían las casas solicitando alimentos que posteriormente eran consumidos colectivamente.

La bibliografía etnográfica sobre el Carnaval aragonés recoge esta costumbre de recorrer las casas y obtener productos alimenticios destinados posteriormente a comidas o meriendas comunitarias.

Por tanto, tenemos:

Mascarones

Carnaval → disfraces → pieles → cencerros → recorrido → petición de viandas → merienda compartida.

Y tenemos:

Cencerrada

San Ramón → cencerros → recorrido → petición de alimentos y dulces → reparto → merienda popular.

La similitud es evidente.

Pero similitud no significa necesariamente continuidad.


7. Una posible transformación de la tradición

Aquí llegamos a la cuestión más apasionante.

¿Pudo la actual Cencerrada ser una transformación de los antiguos Mascarones?

No podemos demostrarlo documentalmente.

Pero tampoco podemos descartar esa posibilidad.

Sabemos que los Mascarones existieron.

Sabemos que estaban vinculados al Carnaval.

Sabemos que utilizaban elementos relacionados con el mundo ganadero, entre ellos los cencerros.

Sabemos, por la memoria oral conservada en Lobera, que recorrían las calles y solicitaban viandas que posteriormente se compartían.

Sabemos que la Cencerrada ya existía en 1977.

Y sabemos que la Cencerrada actual conserva precisamente varios de esos elementos.

La hipótesis podría representarse así:

MAScarones

Tradición carnavalesca

Pérdida del Carnaval tradicional durante el siglo XX

¿Conservación de algunos elementos festivos?

CENCERRADA

Cambio de fecha y transformación de la celebración

San Ramón

Cencerros + recorrido + petición + comida compartida

El interrogante es fundamental.

No debemos convertirlo en una afirmación histórica.


8. El contexto del franquismo

El hecho de que los Mascarones estuvieran vinculados al Carnaval es importante para comprender su desaparición.

El Carnaval sufrió una fuerte interrupción durante la dictadura franquista y muchas manifestaciones carnavalescas tradicionales dejaron de celebrarse.

Esto afectó especialmente a pequeñas comunidades rurales, donde determinadas costumbres dejaron de transmitirse entre generaciones.

En el caso de Lobera, la memoria oral sitúa la desaparición de los Mascarones durante el periodo franquista, aunque no disponemos de una fecha concreta.

Tampoco sabemos si la Cencerrada surgió inmediatamente después, décadas más tarde o si ambas tradiciones coexistieron durante algún tiempo.

Por ello, ésta es precisamente una de las partes de la historia que queda abierta a futuras investigaciones.


9. Del mundo ganadero a los niños de Lobera

Si existe una continuidad, aunque sea parcial, hay algo especialmente bonito en ella.

Los Mascarones pertenecían a una sociedad eminentemente rural y ganadera.

Los cencerros formaban parte de la vida cotidiana.

Décadas después, esos mismos objetos vuelven a sonar, pero ahora en manos de los niños.

La Cencerrada actual ha perdido buena parte del componente ritual que podían tener las antiguas manifestaciones carnavalescas y se ha convertido fundamentalmente en una actividad festiva e infantil.

Pero conserva un elemento material extraordinariamente reconocible:

el cencerro.

Y conserva también una estructura social:

salir juntos, recorrer las calles, llamar a las casas, recibir algo de los vecinos y compartirlo después.


10. La Cencerrada actual

Hoy la tradición se celebra exclusivamente con motivo de las fiestas de San Ramón, patrón cuyas fiestas se celebran a finales de agosto. (diocesisdejaca.org)

Los niños son actualmente sus principales protagonistas.

Provistos de cencerros, recorren las calles de Lobera haciendo sonar sus instrumentos y llamando a las puertas.

Los vecinos aportan aquello que desean:

chucherías
dulces
alimentos
bebidas
u otros productos

Al finalizar el recorrido, los dulces y chucherías se distribuyen entre los niños participantes.

Pero lo recogido no termina ahí.

Con el resto de alimentos se prepara al día siguiente una merienda popular, recuperándose así uno de los elementos más interesantes de la tradición: la comida compartida por la comunidad.


11. Una tradición que ha sabido transformarse

Quizá éste sea precisamente el secreto de la supervivencia de la Cencerrada.

Las tradiciones no permanecen necesariamente intactas.

A veces sobreviven porque cambian.

Cambian los protagonistas.

Cambia la fecha.

Cambian los significados.

Cambian los objetos.

Pero determinados elementos permanecen.

En la Cencerrada de Lobera podrían haber sobrevivido algunos de esos elementos antiguos:

el ruido de los cencerros, el recorrido colectivo, la petición casa por casa, la generosidad de los vecinos y la comida compartida.

No sabemos si son una herencia directa de los Mascarones.

Pero resulta difícil no preguntarse si, detrás de la actual Cencerrada, puede quedar el eco de aquella antigua tradición.


12. Lo que sabemos y lo que todavía no sabemos

Para que esta historia pueda seguir investigándose en el futuro, conviene separar claramente los hechos de las hipótesis.

DOCUMENTADO

Los Mascarones de Lobera de Onsella aparecen recogidos en bibliografía etnográfica sobre el Carnaval aragonés. (Fundación Caja Inmaculada)

Los Mascarones forman parte de las manifestaciones carnavalescas tradicionales del norte de las Cinco Villas. (Fundación Caja Inmaculada)

La Cencerrada aparece documentada en el programa de fiestas de 1977.

En 1977 ya formaba parte de los actos previos a las fiestas de San Ramón.

La Cencerrada continúa celebrándose actualmente.

TRANSMITIDO POR LA MEMORIA ORAL

Los Mascarones utilizaban pieles de oveja y cencerros.

Recorrían las calles de Lobera.

Solicitaban viandas a los vecinos.

Lo recogido se compartía posteriormente en una merienda.

Los Mascarones desaparecieron durante el franquismo.

HIPÓTESIS

❓ Que la Cencerrada surgiera después de la desaparición de los Mascarones.

❓ Que la Cencerrada sea una transformación de aquella tradición carnavalesca.

❓ Que algunos elementos de los Mascarones se trasladaran a las fiestas de San Ramón como una forma de mantener viva, consciente o inconscientemente, parte de la antigua costumbre.

Estas hipótesis no pueden darse todavía por demostradas.


13. Una tradición para investigar y conservar

Quizá nunca podamos saber con absoluta certeza cuándo sonó por primera vez un cencerro en una Cencerrada de Lobera.

Puede que no exista ningún documento que nos lo diga.

Pero sí podemos conservar lo que sabemos.

Podemos conservar el programa de 1977.

Podemos conservar las fotografías y vídeos actuales.

Podemos recoger los recuerdos de nuestros mayores.

Podemos documentar los nombres de quienes participaron en las primeras Cencerradas que recuerden.

Y podemos seguir preguntando.

Porque cada testimonio puede aportar una pieza más a este pequeño rompecabezas de nuestra historia.


Epílogo: que sigan sonando los cencerros

Quizá dentro de muchos años alguien encuentre este texto y se pregunte cuándo comenzó realmente la Cencerrada de Lobera.

Tal vez entonces aparezca un programa de fiestas anterior a 1977.

Quizá alguien encuentre una fotografía.

O quizá una persona mayor recuerde algún detalle que hoy se nos escapa.

Mientras tanto, tenemos una certeza:

los cencerros siguen sonando.

Y cuando los niños recorren las calles de Lobera durante las fiestas de San Ramón, llamando a las puertas y recogiendo aquello que los vecinos quieren compartir, no solamente están celebrando una fiesta.

Están manteniendo viva una forma de entender el pueblo.

Una tradición basada en salir juntos, hacer ruido juntos, pedir juntos y, finalmente, compartir juntos.

No sabemos si aquellos cencerros son los mismos que sonaron en los antiguos Mascarones.

Pero cada vez que vuelven a sonar por las calles de Lobera, nos recuerdan que las tradiciones pueden desaparecer, transformarse y volver a encontrar una nueva vida.

Y quizá la Cencerrada sea precisamente eso:

un eco de la Lobera de ayer que todavía podemos escuchar en la Lobera de hoy.


Fuentes y referencias