Crónica de la II Edición de "La Dolorosa BTT"

Lunes, 06 de Junio de 2016 18:01 Alizia Begue
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Llegada de último

Por Alizia Begue.

Y el día llegó. El 4 de junio, marcado en el calendario de casi 400 ciclistas y 200 voluntarios, amaneció soleado augurando una grata jornada deportiva. Caravanas, coches y furgonetas, provenientes de distintos puntos de la península, aparcadas en los campos y terrenos del pueblo. Duchas preparadas, comidas y mesas listas.

A las 5 y media de la madrugada llegaron los primeros ‘Dolorosos’ a recoger sus dorsales. Dos horas más tarde, desde la plaza de Lobera una traca anunció la salida de la prueba corta y la Ultramaratón. Los voluntarios, en moto, quad o todoterreno, esperaban dispersos por los montes a lo largo del recorrido. Los avituallamientos cargados de bebidas y alimentos para reponer las fuerzas que poco a poco, los ciclistas se iban dejando en cada tramo del monte de la Val de Onsella (el año que viene, pondremos más salado, prometido). En la plaza de Lobera todo dispuesto: voluntarios en sus puestos, mercadillo, puesto médico, y sesión de ciclo indoor a punto para comenzar.

A las 10 de la mañana los deportistas de la Maratón comenzaron su aventura animados por los vecinos de Longás.  Los valientes de la prueba corta y la Ultra, mientras tanto, seguían lidiando con el trazado doloroso. El desnivel, la tierra, los serruchos y las piedras sueltas de las pistas no pudieron con el coraje y determinación de los corredores, a pesar de algún pinchazo y unas pocas retiradas.

Cuando casi se cumplían dos horas desde su salida, Néstor Bielsa terminaba los 56 kilómetros de la prueba corta. Una hora después lo hacía la primera chica, Marta Benito.

Y a las 4 y media de la tarde llegó el mesías de la Ultramaratón. Raúl Sútil fue el primero en cruzar la meta tras 8 horas, 53 minutos y 2 segundos encima de la bicicleta. Enseguida le seguirían, poco a poco, como un goteo, más valientes que completaban los 183 kilómetros de la ultra y los 159 de la maratón. La plaza de Lobera los alentaba en sus últimos metros. Corina Mesplet y Celia Ruiz, fueron las primeras en la categoría femenina de la carrera larga. En la maratón, Alberto Gómez y Beatriz Benito fueron los primeros en superar los 3.550 metros de desnivel acumulado.

Los corredores llegaban a la línea de meta con indicios de cansancio en su cuerpo pero una gran satisfacción en sus rostros. Con las ruedas pinchadas, levantando la bicicleta con sus brazos, o haciendo el caballito. Algunos llegaron de la mano, otros, se lanzaron al suelo al llegar. En sus caras, sudor, superación, cansancio, satisfacción.

‘Parajes preciosos, pero muy duros’. Los corredores sufrieron encima de la bici, pero disfrutaron. Santo Domingo, Puy Moné, las Torres de Sibirana, el castillo de Roita y los montes cinco villeses les quitaban el aliento por su belleza pero también por su dureza. ‘Menuda rompe piernas tenéis aquí’- comentaban algunos a su llegada.

Anochece y las luces de los ciclistas anuncian la llegada de los que terminan la larga etapa. A las 12 y media de la noche, un pasillo de aplausos y ánimos acompaña al último ‘Doloroso’ hasta la meta.

Los agradecimientos se quedan cortos para todos los corredores que dieron forma a esta prueba y para los organizadores y vecinos que la hicieron posible. Un sábado para muchos más largo de lo habitual, más intenso, pero más gratificante.

Por delante menos de un año para mejorar con lo aprendido y volver a invitar al año que viene a verdaderos valientes a descubrir ‘La Dolorosa’.

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