A Lobera de Onsella

Viernes, 14 de Enero de 2011 00:00 Carmen Amigó y Pérez-Mongay
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Romos molares impiden al viento
que su diente hinque castigando
tus deliciosos verdes. Rocé el secano
y la vista distante, creerá que amarillos
son tus aledaños. ¡Lobera...!
regalo del valle al que dominas.

Atalaya que conjuga montañas
y hondonadas. Y se pierde en distancia
cual paraíso pretendido en eras remotas.

Nacida del Bronce. Del tardo
neolítico. Ocupas peldaño a peldaño,
renglón en la Historia.

Lupera... Luperam... ¡Anteayer!
Lobera de Ho sella. La que fueras dote
de Reina Felícia; consorte se dice
del aragonés; Sancho Ramírez.

Eres; la que guarda en entrañas
Bajo corral solano; entidad pasada.

De boca a oído corre sentencia
¡Tres fueron tres! y nos queda Una
Solo San Juan mantiene su misión
de Ermita. Una oración por S. Miguel,
otra en réquiem, por San Marco.

Por la Asunción ¡Aleluya!

Que de su planta cuadrada
marca alegría. Parroquial Iglesia
la que del Loberano hace ejercicio,
en vida de pasados, y venideros siglos.

¡Lobera! la del río Onsella.

¡Lobera de Onsella...!
Villa a la que me acerqué en Amigo
por ser sueño y solar: de alma peregrina.