Mudarán los siglos;
pero en Lobera de Onsella
no enmudecen sus campanas.
Son la presencia de la voz
que en volteo, unirá al pueblo.
Ellas; llaman en fraterno
a gloria y difuntos alargando
ojos, a los cuatro puntos cardinales.
Puesta la esencia en quebrar; ojo
al diablo. ¡Y para San Juan...!
Para San Juan su Ermita.
Que tendrá saca repleta
en hijos y allegados forasteros
Juzgarán arroyos el de Regatillos
y San Martín aplicadas leyendas
y recibirán a San Juan los Loberanos
de cara al roble, que sentenciado,
y roto su tronco; por el harán pasar
al niño herniado. ¡Tómalo Juan...!
¡Dámelo Pedro! en el cruce del ara
vendrá a cumplirse el milagro
será restañado el árbol...
Que ¡el infante habrá curado!
“Enfermo te lo entrego”
“Sano lo devuelvas”
¡Lobera! Lupera documentada en Leire
un 14 de febrero de aquel año 938
Haces solaz entrega de tus dolores
y por San Juan, “la Ermita”, lucharás,
para que la mirada, ella fije
hacia el roble. ¡San Juan!, tu roble.
¡No pide limosna San Juan!
¡No pide limosna! Solo pide...
Pide; paleta y pincel para que su nave
no naufrague, en esta tierra nuestra
de secana bolsa y foráneas empresas.
¡Por ti San Juan!
¡Por tu próximo hemisferio norte!
De talante remozado
y conservadora leyenda.
“Y las campanas desde la Asunción...”
¡Nos hablaron del milagro!.
