Propuesta de cargos para el Ayuntamiento, año 1834

Miércoles, 08 de Julio de 2009 01:00
Imprimir

La Asociación Cultural Sesayo, de Lobera de Onsella, inauguró la pasada Semana Santa una nueva Exposición con temas tan variados como: Cincuenta fotografías antiguas, entre las que destacan las referentes a emigrantes loberanos que trabajaron como ovejeros en los EE.UU. allá por los años veinte del siglo pasado; una colección de documentos inéditos de la historia de la localidad, y el caso curioso de las alcaldesas de la Segunda República.

Como en otras tantas iniciativas llevadas a cabo por esta Asociación, la apertura de la Exposición, que se prolongará hasta finales de julio, fue todo un éxito por el interés que despertó entre los vecinos, como puede apreciarse en la fotografía que se acompaña.

Pase de fotografías de la A.C. Sesayo

Sin embargo, si nos detenemos un poco más en la imagen, comprobamos que los documentos que recogen retazos de la historia de Lobera, colocados sobre la mesa que ocupa el centro del local, pasan totalmente desapercibidos para los visitantes. Las protagonistas de la Exposición, las que acaparan toda la atención del público, son las fotografías de los emigrantes que un día abandonaron el pueblo en busca de fortuna. Es lógico y natural. La contemplación de las fotos invita al comentario de las aventuras que vivieron aquellos intrépidos loberanos, cuyos datos biográficos se han ido transmitiendo oralmente de padres a hijos.

Por el contrario, la presencia de papeles antiguos escritos a mano, unas veces con excelente caligrafía y otras con una letra casi ilegible, salpicados además de palabras que suenan a otra época, como así es, nos asusta un poco. Nos da reparo, delante de todos, coger una de esas hojas y leer tranquilamente su contenido. Es decir, que sentimos curiosidad, pero tenemos miedo de hacer el ridículo.

Pero si dejamos los miramientos a un lado y nos decidimos a averiguar cuál es el contenido de esos papeles descoloridos por el paso del tiempo, ese temor se transformará en curiosidad e interés, y más cuando nos encontremos con el nombre de alguno de los antepasados de nuestra familia, o de nuestros vecinos. Y una cosa nos llevará a la otra. Es entonces cuando nacerá en nosotros ese irrefrenable deseo de saber más y más de las personas que nos precedieron en la vida.

Desde estas orillas del Ebro, animo a todos los loberanos y loberanas a que se pasen por el local de la Asociación y prueben a descubrir cómo actuaron sus antepasados de los siglos XIX y XX, cuáles fueron sus inquietudes, cómo resolvieron sus problemas, etc. Se llevarán más de una sorpresa.

No obstante, desde aquí voy a intentar despertar su curiosidad con el comentario de alguno de los documentos históricos que se encuentran en la Exposición. Comenzaré por el “Acta de la Propuesta de Ayuntamiento para el año 1834”. En primer lugar, vamos a situar el hecho en una línea del tiempo:

Línea de tiempo

A continuación, voy a insertar en la línea cronológica de la Edad Contemporánea los principales acontecimientos históricos que tuvieron lugar en la primera mitad del siglo XIX, precisamente en torno al documento que nos ocupa:

Línea de tiempo

Antes de entrar en el análisis del contenido de este escrito, es obligado hacer una alusión a la excelente caligrafía empleada por el entonces Secretario del Ayuntamiento de Lobera, Ramón Longás.

El acta original está fechada el día 14 de octubre de 1833, mientras que la copia de la misma, encontrada en el Archivo de la Diputación Provincial de Zaragoza, fue remitida a esta institución el día 18 del mismo mes. Comenzaré con la presentación del encabezamiento de dicha acta:

Encabezado del acta

Continuando con el acta, el Secretario, al referirse a los asistentes, señala que se reúnen “juntos en la Casa Ayuntamiento y Sala Capitular, donde otras veces se acostumbran juntar, los señores Martín Cardesa, Alcalde; Bartolo Artigas, Regidor primero; Lorenzo Sangorrín, Regidor segundo; Ramón Artieda, Diputado, y Francisco Artieda, Procurador Síndico, en unión de los mayores contribuyentes Ramón Serrano, Antonio Serrano, Antonio Plano, José Cardesa y José Ventura”.

Ayuntamiento y mayores contribuyentes

Seguidamente, el Sr. Alcalde, Martín Cardesa, comunica a los presentes que los convoca “a fin de hacer las propuestas de los sujetos que han de servir los oficios de justicia y gobierno en el año próximo venidero”, (1834).

Una vez informados por el Secretario de la legislación vigente, los señores de Ayuntamiento y mayores contribuyentes, “después de haber tratado entre sí sobre las personas que más convienen para el gobierno del pueblo, se empezó a votar por el empleo de Alcalde, y sucesivamente los demás, y a pluralidad de votos, quedaron propuestos los siguientes:

Cargos para el Ayuntamiento de 1834

Resumido:

Cargos para el Ayuntamiento de 1834

Antes de proseguir, conviene hacer algunas observaciones sobre las características de los cargos municipales y mayores contribuyentes que aquí aparecen:

Estos dos cargos, Diputado y Procurador Síndico, no podían ser ostentados ni por los miembros del Ayuntamiento, ni por sus parientes hasta el cuarto grado. Así se hace constar en el acta de Lobera, al advertir el Secretario que los propuestos no son parientes entre sí, “excepto que Matías Murillo y Solana, propuesto para Regidor segundo en tercer lugar, es primo segundo de Ramón Artieda, Diputado actual”. Ambos cargos tenían asiento en las sesiones del Ayuntamiento, con voz y voto.

En cuanto al sistema electoral utilizado, deja mucho que desear todavía. En realidad es una imposición de cargos municipales a capricho del gobernante de turno. Se basa en un sufragio muy restringido, donde sólo intervienen los integrantes del Ayuntamiento y los “mayores contribuyentes”, como se ha visto. Al contrario de lo que ocurre en la actualidad, en que tanto los que pagan impuestos como los que no lo hacen tienen derecho a decidir sobre cómo invertir lo ingresado por ese concepto, en aquel tiempo eran los mayores contribuyentes, los ciudadanos que más pagaban, quienes poseían la potestad de elegir, o al menos proponer, a las personas que debían administrar los fondos municipales. Con el paso del tiempo, ese “sufragio censitario” utilizado en los primeros momentos del régimen liberal, y en el que sólo tenían derecho de voto los varones que disponían de un determinado nivel de riqueza, irá abriéndose paso, poco a poco, hacia otras posibilidades, como el nivel de instrucción, posición social, estado civil, etc. Sin embargo, faltan todavía 100 años justos para que se aplique en España el sufragio universal, en igualdad de condiciones para hombres y mujeres, que se inicia con las elecciones de 1933.

Una vez confeccionada la lista de las personas propuestas para cada cargo, “los expresados señores de Ayuntamiento y mayores contribuyentes dijeron: Que todos los propuestos eran idóneos, hábiles y a propósito para los referidos empleos, mayores de veinte años, adictos a S.M., libres de toda tacha legal, y de excepción de parentesco, excepto que Matías Murillo y Solana, propuesto para Regidor segundo en tercer lugar, es primo segundo de Ramón Artieda, Diputado actual”, circunstancia esta última a la que ya se ha hecho referencia más arriba.

Firma del acta

La copia del acta, extraída del Libro de Resoluciones del Ayuntamiento de Lobera, fue remitida por el Secretario al Subdelegado de Protección y Seguridad Pública de Cinco Villas, con residencia en Sos, quien añadió el siguiente informe para el Gobernador de la Provincia, que transcribo literalmente: “Según los informes que tengo sobre los sujetos contenidos en esta Nómina, los propuestos en primer lugar son útiles e idóneos para desempeñar los destinos, a quienes puede nombrar V.S. si lo contempla justo, o determinar lo que mejor le parezca. Sos, 2 de Diciembre de 1833”.

En definitiva, los componentes del Ayuntamiento de Lobera, juntamente con los mayores contribuyentes, han propuesto a tres personas para cada uno de los cargos, resolución que será remitida al Gobernador de la Provincia, también llamado Jefe Político Superior, para que nombre a quien “mejor le parezca”. En este caso lo ha sentenciado y rubricado en estos términos: “Los del 1er lugar”. Pero no siempre era así, como veremos en otro lugar. Espero que hayan reconocido a alguno de sus antepasados entre las personas que se citan en este escrito.