Pleito villa de Lobera-Jesuitas (III)

Martes, 09 de Diciembre de 2014 15:34 Fernando Sahún
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PLEITO VILLA DE LOBERA-JESUITAS (III)

JULIO 1719.- ASÍ ESTÁN LAS COSAS:

Pero aquí hay algo que no encaja. El día 22 de abril, tres días después de presentada la denuncia por los jesuitas, los señores Oidores mandan redactar una Real Provisión para comunicar oficialmente a la villa de Lobera el contenido de dicha demanda. Sin embargo, cosa extraña, el escribano nombrado para ello no viaja a Lobera hasta el día 12 de julio, 81 días después. ¿A qué se debió este retraso en cumplir las órdenes emanadas de la Real Audiencia? La facultad de elegir al escribano para efectuar dicho traslado dependía del Colegio de la Compañía de Jesús de Huesca. ¿Acaso hubo un intento por ambas partes litigantes de llegar a un acuerdo verbal antes de continuar por el camino legal?

EL COLEGIO DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS SE IMPACIENTA, 23-08-1719:

Ante la callada por respuesta de la villa de Lobera, Francisco Antonio Ondeano, procurador del Colegio de la Compañía de Jesús de Huesca, se dirige de nuevo a la Real Audiencia para recordarle lo siguiente:

Huesca. Antiguo Colegio de la Compañía de Jesús. Fachada de la Iglesia. Se inició en 1726. ¿Se debió a ello la exigencia en el pago de las pensiones?

LA VILLA DE LOBERA DA SEÑALES DE VIDA, 23-08-1719:

Por fin, Pedro Joseph Cartusán, procurador de la villa de Lobera, da señales de vida al dirigirse a la Real Audiencia con estos términos: “…presento poder, salgo a la causa y pido los autos (documentación) para alegar lo que al derecho y justicia de mi parte convenga”. Y con cierta altanería, continúa: “A V.E. pido y suplico se sirva tenerme por parte y opuesto, y mandar se me entreguen los autos por el término ordinario, pues es justicia que pido, y costas”.

En la vista del 23 de agosto de 1719, los señores Oidores de la Real Audiencia, una vez analizados los escritos de ambos procuradores, ordenan al Relator lo siguiente: “Entréguesele los autos (al Sr. Cartusán, procurador de Lobera) y responda dentro del tercer día”. Según parece, los señores Oidores están a punto de perder la paciencia ante la calma mostrada por el representante del Concejo y Universidad de la villa de Lobera, arma ésta que utilizará con mucho tacto dicho procurador a lo largo del pleito.

LA VILLA DE LOBERA SE DEFIENDE, 5-09-1719

La defensa de la villa de Lobera, dirigida por el procurador Pedro Joseph Cartusán, saca todas sus armas a la calle en forma de argumentos legales. En primer lugar, y como respuesta a las peticiones del representante del citado Colegio de jesuitas de Huesca, solicita de los señores Oidores: “Que sin embargo de lo alegado y pedido por la otra parte en estos autos, V.E. se ha de servir, en justicia, absolver y dar por libres a mis partes (Concejo y Universidad) de lo en contrario pedido, y declarar que no procede ni ha lugar el mandamiento de ejecución pedido por dicho Colegio”. Y ello por varias razones:

Así comienza el escrito de alegaciones presentado por Pedro Joseph Cartusán

En síntesis, las alegaciones presentadas por el Sr. Cartusán ante la Real Audiencia en defensa de la villa de Lobera están destinadas a demostrar que Martín de Murillo, que fue quien otorgó en la “comanda de 1655” el censo cuya pensión reclama ahora (1719) el Colegio de la Compañía de Jesús de Huesca, no poseía el poder legítimo suficiente para efectuar dicho otorgamiento, ya que el Concejo que le concedió dicho poder en la “procura de 1654” no se convocó y juntó en las Casas de la Villa, como era costumbre desde tiempo inmemorial, sino en la Partida de la Onsella.

Aunque la lectura de las razones alegadas por el Sr. Cartusán resulta algo engorrosa, se ha creído conveniente exponerlas íntegramente, ya que constituyen el núcleo legal central sobre el que girará el desarrollo del pleito. No hay duda de que la villa de Lobera está dispuesta a presentar batalla.

RESPUESTA DE FRANCISCO ANTONIO ONDEANO, 9-09-1719:

La respuesta de Francisco Antonio Ondeano, representante del Colegio de la Compañía de Jesús de Huesca, no se hizo esperar

En su escrito insiste una vez más sobre su obsesión: que se aplique ya el “mandamiento de ejecución (embargo)”. Apoya su petición en los siguientes argumentos:

En este último punto, el Sr. Ondeano recurre a un razonamiento que tal vez cogió por sorpresa al procurador de Lobera. Tiene su lógica. Si se demostraba que la villa de Lobera había pagado dicha pensión desde el año 1655, fecha de su otorgamiento, quedaría confirmada su legitimidad, ya que así lo había admitido y reconocido dicha villa con el pago de la misma.

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A partir de estas alegaciones iniciales e inamovibles del procurador de la villa de Lobera, que se convertirán en el centro de operaciones, se suceden las réplicas del representante de los jesuitas, sin que varíen las posiciones iniciales de ambas partes.

Entrados en el mes de octubre de 1719, y una vez expuestos todos sus razonamientos sin que se hayan acercado las posiciones, ambas partes solicitan a la Real Audiencia que se dé por concluido el plazo para la presentación de alegaciones y se pase a la fase de “Probanza”, es decir, a la presentación de pruebas.